La apuesta es ciencia, tecnología e innovación.

Ciencia, tecnología e innovación

Por: Emyle Britton - líder en proyectos de Innovación en Vertical·i

¿Qué tal si mejor dedicamos nuestros esfuerzos a convertirnos en un territorio productor de ideas, un territorio que le apueste a la Ciencia, la Tecnología e Innovación como motores de su desarrollo económico?

Hoy día la Ciencia, Tecnología e Innovación tienen una importancia mayúscula como motores clave del crecimiento económico de mediano y largo plazo en un territorio. Así pues, las innovaciones tecnológicas se traducen en un incremento del nivel de vida de los individuos y en una mayor competitividad de las empresas, los departamentos y los países. 

Hace poco más de un siglo, hay quienes describían a Israel como un lugar desolado, con una extensión silenciosa y triste. Israel era pues un territorio reconocido únicamente por las constantes guerras santas.  A pesar de llevar décadas inmerso en un sinfín de conflictos políticos y bélicos dominados por el enfrentamiento religioso y territorial, en tan solo 70 años ha logrado convertirse en la “tierra prometida de la innovación”. Hoy día Israel también es conocido por haber experimentado un milagro económico convirtiéndose en un Israel tecnológico y emprendedor. 

Israel con un poco más de 8 millones de habitantes y con una extensión similar al departamento de La Guajira, es el país con mayor inversión en capital de riesgo per cápita y el tercer país con más empresas en el Nasdaq, después de Estados Unidos y China.

Pero entonces la pregunta que nos surge es, ¿Cómo un país con tan pocos recursos y con tantos conflictos bélicos, ha logrado convertirse en una de las mayores potencias tecnológicas a nivel mundial?

La respuesta a esta pregunta podría resumirse en los siguientes cuatro puntos: 

  1. Educación

Inversionistas de grandes multinacionales que se han instaurado en Israel, sostienen que gran parte del éxito de esta nación obedece a la potencial oferta educativa con la que cuenta el territorio. La formación académica se constituye en un pilar esencial en la educación israelí, no en vano, más del 20% de los ganadores del premio Nobel son judíos. Israel le ha apostado por muchos años a un modelo de conocimiento e innovación tecnológica y por ello su sistema académico es excelente desde la educación primaria hasta más allá de la superior.

2. Articulación universidad-empresa

En Israel la perfecta conexión que existe entre la academia y el tejido empresarial, obedece en gran medida a los Centros de Transferencia Tecnológica presentes en el territorio, cuyo principal objetivo es ayudar a los investigadores a que puedan desarrollar comercialmente sus ideas, de tal manera que la investigación llegue a convertirse en innovación. 

Las cifras dan buena muestra de ello: según un estudio del Foro Económico Mundial, Israel produce 249,2 patentes o inventos por cada millón de habitantes cada año, tan sólo por detrás de Taiwán, Japón y Estados Unidos. 

3. La cultura como valor agregado

Tal parece que los israelíes nacen ya en su ADN con la visión y convicción de crear una startup. Entonces, la transformación de los territorios debe iniciar con un cambio sustancial de la mentalidad y forma de actuar de los ciudadanos. Se hace necesario cambiar el espíritu de competencia y el miedo al fracaso, por la cooperación y la audacia, características que han sido esenciales para los israelíes. 

4. I+D e inversión público-privada

Según cifras del Banco Mundial, Israel es el país que más invierte en I+D en todo el mundo en términos de PIB, ya que destina a la investigación y desarrollo el 4,95% de su PIB, mientras que Colombia, por ejemplo, sólo destinó en 2018 el 0,24% de su PIB. 

En conclusión, cada vez más los territorios están comprendiendo que las inversiones en CTeI generan grandes y significativos beneficios para las empresas, las economías y la sociedad; contribuyen, entre otros, en el desarrollo de nuevas habilidades y redes de colaboración, acelerando la generación de productos y servicios de valor agregado que impactan en el aumento de la productividad y rentabilidad del sector empresarial nacional.  Estas inversiones, se convierten también en un importante apoyo para la construcción de un tejido empresarial e industrial altamente competitivo, atracción de inversiones extranjeras, aumento de las exportaciones de productos y, en general, a un jalonamiento del producto interno bruto de un país o región.

 

Publicar un comentario

Deja una respuesta