Industria 4.0 v.s. Industria 5.0

innovación

Por: Aquiles Arrieta B. - Líder de Innovación en Vertical·i

El futuro le abre la puerta a la industria 5.0. Chief Robotics Officer, Internet Industrial de las cosas y cobots marcarán la nueva era industrial donde el ser humano vuelve a estar en el centro

Aunque solo han transcurrido 10 años desde que los conceptos y aplicaciones de la denominada industria 4.0 se posicionaron en el ámbito industrial, las próximas décadas vendrán marcadas por una nueva revolución, una donde se compatibiliza al ser humano con la máquina y los beneficios de la tecnología no riñen con la sostenibilidad y la valoración del medio ambiente. El futuro le abre la puerta a la industria 5.0. 

La irrupción de la industria 4.0 dio lugar a la inteligencia artificial y al Internet de las Cosas (IoT) como ejes de una era digital donde las decisiones óptimas se soportan esencialmente en datos y en procesos que se aprovechan de estos para proponer modelos capaces de ofrecer soluciones precisas a problemas complejos. Sin embargo, su enfoque está en la automatización, generando un terreno donde no conviven de forma armónica la tecnología y el hombre, porque este se ve desplazado en varios escenarios por la primera. Para el caso de la industria 5.0 este patrón sufre un viraje, creando un espacio donde surge un equilibrio entre ambos. Si en la industria 4.0 la inteligencia artificial asume gran parte del rol del ser humano, en la industria 5.0 los desarrollos tecnológicos requerirán el faro del hombre para alcanzar sus metas.

La industria 5.0 no sacrifica lo alcanzado con la industria 4.0, lo potencializa aprovechando la creatividad del ser humano para hacer nuevos productos y estrategias una vez las tareas repetitivas ya fueron automatizadas. Al igual que otras revoluciones industriales, la industria 5.0 parte de la necesidad de optimizar costos, aprovechando las sinergias del trabajo conjunto entre los hombres y los desarrollos tecnológicos. 

Pero en sentido práctico, ¿qué se viene con la industria 5.0? En primera medida, una mayor colaboración entre máquinas y el personal de las empresas para dar vida a productos extremadamente personalizados. Si bien hoy existe un rango infinito de productos, las exigencias de los demandantes apuntan a un grado de customización superior al que encuentran en muchos de los artículos que compran en la actualidad. Aunque la robotización permite la amplia producción estándar, requerirá el apoyo de la inventiva y el ingenio humano para alcanzar tal grado de individualización. Esto permitirá un empoderamiento donde la razón propia del hombre servirá para alcanzar el objetivo señalado. 

En segundo lugar, como en ninguna otra revolución industrial, se pondrá un gran interés en la conservación del medio ambiente mediante sistemas de producción que prioricen la escasa generación de residuos y las energías renovables, acorde con las políticas organizacionales que marcan la sostenibilidad en el contexto internacional. Procesos más agiles y de mayor calidad serán los derivados de esta práctica. 

Ahora, el aprovechamiento de estas ventajas dependerá de dos factores. Por un lado, y como no podía ser de otra forma estando tan presente el factor humano, la educación y la formación juegan un papel indispensable. Los profesionales de la industria 5.0 deberán ser capaces de interactuar con equipos soportados en robótica e inteligencia artificial. Roles como el del Chief Robotics Officer, un perfil con habilidades para coordinar las tareas entre las máquinas y el personal técnico, así como con conocimientos en automatización y trabajos con robots, serán centrales en las empresas del mañana.

Asimismo, será necesario contar con tecnología inteligente para la nueva realidad. Dentro de esta lógica entran los cobots, aquellos robots colaborativos que de manera simple permiten vincular las máquinas con los humanos en un ambiente colaborativo. También tendrá cabida el Internet Industrial de las Cosas (IIoT), variación del Internet de las Cosas que se concentra en proveer sensores y dispositivos autónomos conectados a través de internet para aplicaciones de uso industrial. Y no se quedarán de lado los gemelos digitales que permitirán desarrollar modelos virtuales para simular cómo funcionará un producto o proceso. 

Como queda claro, los ciclos de evolución tecnológica cada vez son más cortos y vienen caracterizados por dinámicas de retroalimentación que exigen que las empresas se adapten rápidamente a los cambios para mantener su posición competitiva. Seguramente en unos años le daremos la bienvenida a la sexta revolución industrial.

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